La naturaleza pecaminosa no era parte de nuestra humanidad original. El pecado fue y es una perversión de nuestra verdadera humanidad. Cristo vino, este Dios-Hombre sin pecado, para restaurar nuestra humanidad plena y sin pecado. La impecabilidad de Cristo es crucial para tu salvación. No te pierdas este episodio de Aviva Nuestros Corazones.
Incomparable, Día 14
Agregar a favoritos