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Generosidad

Ser generoso es una virtud que todos deberíamos practicar, en la Biblia encontramos unas palabras de Jesús que nos dan instrucciones sobre la generosidad “Hay más dicha en dar que en recibir”. Escuchemos lo que el pastor Schroeder tiene para nosotros al hablar de generosidad en la palabra de hoy.

Cruz

La cruz es uno de los símbolos humanos más antiguos y su figura es el emblema universal del cristianismo, fue en una cruz donde Jesucristo fue sacrificado por nuestros pecados, es pues, la cruz el símbolo más explícito del amor de Dios por la humanidad. Quédese con nosotros, el pastor Schroeder tiene mucho qué decir en la palabra de hoy: Cruz.

Expiacion

La expiación es la remoción de la culpa o pecado a través de un tercero, así lo define el diccionario, y es lo que hizo Jesucristo por nosotros, pero dejemos que sea el pastor Schroeder quien nos amplíe más el tema de la palabra de hoy: expiación.

Adelante

Seguir adelante es siempre una opción, es una palabra que nos habla sobre el futuro, sobre nuevas oportunidades y debemos trabajar en el “hoy” para que el futuro sea de provecho. Escuchemos lo que el pastor Schroeder tiene que decir en la palabra de hoy: Adelante.

Basico

Estamos constantemente hablando acerca de la necesidad de leer la Palabra de Dios, la Santa Biblia. Es muy importante que entremos en la Biblia porque es la herramienta que el Espíritu Santo, Dios mismo, utiliza para mantenernos vivos espiritualmente. Es justamente como Dios nos creó para ser criaturas que necesitan comer. Necesitamos alimentos para energizar nuestros cuerpos y mantenerlos funcionando. De la misma manera, Dios nos ha construido espiritualmente por el poder de la conversión por el hecho de que Él nos ha hecho sus propios hijos que ahora necesitamos ser equipados, renovados, fortalecidos y crecidos en el proceso de la utilización de la Palabra de Dios. Eso es lo que Dios utiliza. Él no utiliza verduras o alimentos, no usa aire, no usa cosas místicas, Él utiliza Su Palabra. A través de la predicación y la enseñanza de la Palabra de Dios, la Santa Biblia, el Espíritu Santo, Dios mismo, trabaja en nosotros una renovación de nuestra fe, una reafirmación de nuestra fe. Él nos fortalece. Es por eso que, por ejemplo, en el bautismo cuando bautizamos un bebé sabemos que Dios pone la fe en ellos. Esa es la promesa de Dios para nosotros. Esa fe tiene que ser renovada, tiene que ser fortalecida y al igual que el bebé que crece con los años tiene que ser enseñado e involucrado en la Palabra de Dios. Yo creo que esta es una de las cosas críticamente más importantes, que los cristianos deben comprender. Así como usted necesita comer alimentos para mantener su cuerpo con vida, así también necesita trabajar con la Palabra de Dios, leyéndola, aprendiéndola, discutiéndola en el estudio bíblico, oyéndola en la predicación y enseñándola para que el Espíritu Santo, Dios mismo, trabaje a través de esa palabra, Su Palabra, de una forma misteriosa, maravillosa y milagrosa para mantenernos en nuestra fe. Ahora, si usted está evitando la Palabra y no está oyendo la Palabra, y esa Palabra no está trabajando en usted, entonces su fe va a menguar. Su fe se va a evaporar. Su fe se va a poner más y más pequeña y como resultado usted llegará a estar cada vez menos comprometido con el Señor. Usted no crecerá. Usted no crecerá hasta que esté en la Palabra de Dios. Por lo tanto, yo creo que lo básico e importante es darse cuenta de que usted debe leer, estudiar, aprender y asimilar la Palabra de Dios. Hay dos enseñanzas importantes en la Palabra de Dios. Una se llama la ley y por ley estamos hablando de lo que Dios nos dice sobre cuál es Su voluntad. Probablemente la forma más sencilla para entender esto es darse cuenta de que en los Diez Mandamientos, en el capítulo 20 del libro del Éxodo, en el Antiguo Testamento, se nos dice cual es la voluntad de Dios. Él nos da los Diez Mandamientos y dice éstas son cosas que quiero que usted haga. Y también nos advierte sobre lo que Él no quiere que hagamos. Así que, para saber lo que Dios quiere que hagamos y también lo que no quiere que hagamos, tenemos que conocer Su ley. Por lo tanto, en la Palabra de Dios esa ley que es dada para que podamos conocer Su voluntad. Ahora bien, la ley no salva a nadie. La ley no puede decirle a usted cómo ser salvado, no puede decirle lo que Dios ha hecho por usted y ni siquiera menciona a Jesús. Así que la ley de Dios es algo que necesitamos, algo que debemos tener. De hecho, si no tenemos la ley, usted posiblemente va a pensar que es bastante bueno porque puede estar comparándose a sí mismo con otras personas, con otras culturas o con otras normas y usted puede pensar, bueno, lo estoy haciendo bastante bien, Dios debe estar realmente contento conmigo. Debo de estar haciéndolo lo suficientemente que tal vez pueda salvarme a mí mismo. Tal vez estoy haciéndolo lo suficientemente bien que no necesito ninguna ayuda. Por supuesto Dios realmente odiará eso porque eso es orgullo propio y eso es pensar que usted no necesita un Salvador. Así que, la ley lo condena y le dice que usted es culpable de eso y usted debería haber estado haciendo eso y usted no lo está haciendo, así que, Dios no está contento con usted debido a la forma en que está viviendo; por causa de su pecado. La ley es necesaria para hacernos saber que necesitamos ayuda. No nos podemos salvar nosotros mismos. La segunda parte de la palabra de Dios y la mayor parte de eso está en el Nuevo Testamento, es la enseñanza de Jesucristo, que Él vino para ser nuestro Señor y Salvador. Todo el concepto de la Navidad, todo el concepto de Dios enviando a su Hijo para ser nuestro Salvador, que Él sufrió y murió en la cruz, todo el significado de la crucifixión de Jesús, todo el propósito de Su resurrección de entre los muertos, todos estas enseñanzas acerca de Cristo y el hecho de que Él es nuestro Señor y Salvador. Ese es el Evangelio. En realidad, el Evangelio es una palabra antigua que simplemente significa buenas nuevas. Las buenas nuevas es que cuando nos enteramos por medio de la palabra de Dios que no podemos salvarnos nosotros mismos porque somos culpables de violar Su ley y que nos hemos separado de Él por nuestra violación y nuestra condición de pecadores y toda nuestra naturaleza, cada parte de nosotros está en contra de eso, entonces encontramos las buenas nuevas, Jesucristo es nuestro Salvador. Lo que no podíamos hacer por nosotros mismos Dios lo hizo por nosotros. Él envió a su Hijo a tomar nuestro lugar y esas buenas nuevas son el Evangelio. Que Él Hijo vino, sufrió y murió y que toda la culpa, toda la pena, toda la destrucción que se dirigía hacia nosotros por medio de la muerte, pasó a través de Él, Él murió en nuestro lugar y cargó con nuestros pecados sobre Sí Mismo y ahora tenemos la certeza de que nuestros pecados han sido perdonados, que tenemos una relación renovada con Dios el Padre, ya que a través del sufrimiento de Jesucristo, nuestros pecados han sido quitados. Por lo tanto, me gustaría sugerirle que mientras lee la Palabra de Dios trate de hacer una pequeña lista para usted. Esa es la ley y mientras la ley me muestra mi pecado y me demuestra porque necesito un Salvador, no me dice aún quién es el Salvador. Así que, esta es la ley de Dios. Y después, busque el Evangelio. Uno de los versículos más bellos del Evangelio es Juan 3 versículo 16 en el Nuevo Testamento. De hecho, los teólogos durante muchas décadas han llamado a esto "el Evangelio en pocas palabras", es decir, en unas pocas palabras, para decirlo de alguna forma, en un versículo, tenemos la historia completa, de lo que son la Buenas Noticias. Dios amó tanto al mundo—Dios nos había creado y estaba triste de ver que nos rebelábamos y nos alejábamos, Él no quería que nos quedáramos en las garras de Satanás, por lo tanto envió a Su Hijo para librarnos y volver a comprarnos con Su preciosa sangre, para comprarnos de nuevo del demonio a fin de que ahora seamos Sus hijos. Debido a nuestra renovación, a causa de nuestra fe y regeneración, nos convertimos en los hijos de Dios. Ahora bien, para mantenernos en la fe necesitamos ser nutridos. Necesitamos estar animados y es por eso que es tan importante estar constantemente en la Palabra de Dios, que oigamos la Palabra de Dios, que estudiemos la Palabra de Dios, que la predicamos, que la enseñemos, que ayudemos a nuestros niños a aprenderla y que la palabra de Dios llegue a ser nuestra fuente de vida espiritual a medida que crecemos y maduramos y llegar a ser más y más lo hijos de Dios. Y por lo tanto, estas Buenas Noticias que tenemos, donde Jesús vino, tomó nuestro lugar, pagó nuestra pena para que ahora no tengamos que morir eternamente. No necesitamos estar condenados. Ahora podemos tener vida eterna. No es la muerte eterna, sino la vida eterna y estar con Dios en el cielo. Ese es el regalo de Dios. Cuando usted está leyendo la Palabra de Dios y ve allí los milagros que Jesús hizo que prueban que Él fue el verdadero Dios. Lea las enseñanzas que Él nos dio para que pudiéramos conocer y entender la voluntad de Su Padre. Las parábolas, como Él explicó esas cosas para que pudiéramos saber cómo vivir y cómo quiere que actuemos, cómo quiere que hablemos y la explicación de la iglesia del Nuevo Testamento. De hecho, el libro de los Hechos es una hermosa sección para echarle un vistazo. Si usted está en una congregación y no está haciendo las cosas acerca de las cuales el libro de los Hechos habla, hay algo que está mal. Allí en el libro de los Hechos se nos enseña que debemos estar en comunión, debemos estar respondiendo a la voluntad de Dios, deberíamos estar tratándonos los unos con los otros como hermanos y hermanas en Cristo; como una familia feliz de Dios. Sin riñas y sin discusiones, sin debates, sin tener prejuicios entre sí, sino demostrando el amor que Cristo nos ha mostrado. Cuando la gente del mundo ve una iglesia cristiana mostrando amor y comprensión el uno con el otro, van a decir, espere un minuto. Eso es algo que necesitamos y que nos gustaría tener. ¿De dónde están recibiendo el poder para demostrar ese perdón y ese amor del uno por el otro? Ahí es cuando van a aprender que Dios es la fuente de nuestra conversión, Dios es la fuente de nuestro poder espiritual, Dios nos permite convertirnos en las personas que Él quiere que seamos y por lo tanto esta es la razón por la que nos involucramos en la palabra de Dios. Mientras usted esté leyendo la Palabra asegúrese de aplicarla a su corazón y a su vida. Yo le sugeriría uno de los primeros lugares, si usted no ha sido un lector de la Biblia, empiece con el Evangelio de Juan. Después de haber terminado el Evangelio, como Juan lo escribió, échele un vistazo a Mateo, Marcos y Lucas, porque ellos son los otros tres escritores del Evangelio. Los cuatro fueron discípulos de Jesús y siguieron a Jesús y ellos le hablaran de Sus enseñanzas, Sus milagros, ellos le hablaran acerca de Su nacimiento, Su sufrimiento, Su muerte, Su resurrección de entre los muertos y el hecho de que Él va a regresar de nuevo algún día. Llamamos a ese día el Día del Juicio. Estamos esperando ansiosamente por ese regreso, ojala sea muy pronto, para que podamos estar eternamente en el cielo con Él. Y por lo tanto todas estas razones son para instarle a entrar en la Palabra de Dios. Obtenga una traducción que usted pueda entender con palabras sencillas. No vaya con el español antiguo utilizando expresiones como, vos, vosotros, eso es como leer a Shakespeare, no mucha gente disfruta eso. Lea algo que sea similar a la lectura de su periódico de hoy. Consiga una de las traducciones de la Biblia que sea simple y comprensible y que usted pueda leer con una comprensión de que es lo que está leyendo y que se lo pueda repetir a otra persona. Al igual que una conversación. De la misma forma que le ora a Dios, no ore en lenguaje rebuscado con palabras que no entiende, ore como usted le hablaría a su padre, ore como si estuviera hablando con un padre amoroso. Y por lo tanto, espero que se sumerja en la Palabra de Dios, que la estudie y la lea todos los días.

Persecucion

¿Alguna vez ha sido víctima de persecución? ¿Se ha visto en la angustiosa carrera huyendo de alguien que lo persigue para hacerle daño? Esta situación es muy incómoda pero también podemos nosotros estar persiguiendo algo más. De esta interesante analogía meditará el pastor Schroeder en la entrega de hoy, no deje de sintonizar La Palabra de Hoy: persecución.

Guerra

La historia de la humanidad ha sido testigo de incontables guerras, heridas, traumas y dolor son las consecuencias ineludibles de la guerra. Pero, más allá de la guerra física, estamos en una constante guerra espiritual de la que debemos estar alerta, nos gustaría que hoy nos acompañe a meditar junto al pastor Schroeder en la palabra de hoy: Guerra.

Iglesia

Cualquier lugar donde se reúna un grupo de personas a alabar y adorar al Dios vivo, es considerado iglesia, el día de hoy el Pastor Schroeder hablará con nosotros sobre la iglesia cristiana primitiva, la iglesia del Nuevo Testamento. Prepare su Biblia y póngase cómodo para escuchar las reflexiones de la palabra de hoy: Iglesia

Comodidad

Nos gustaría que el día de hoy aliste su lápiz y papel para que tome nota de las maravillosas citas de la Biblia que tomaremos en cuenta durante los próximos minutos. En un mundo tan complicado y agitado como el que vivimos es necesario aferrarse a las promesas de Dios que nos brindan comodidad, la Biblia contiene valiosos tesoros de fe que nos animan a seguir adelante. Acompáñenos en los próximos minutos y recorramos juntos la palabra de hoy: Comodidad.

Endurecido

La Palabra Hoy #931—Endurecido El pecado es lo que nos separa de Dios, originalmente el pecado de Adán nos separó para siempre de Dios hasta que Jesús con su sacrificio rasgó el velo de separación, sin embargo, cuando nos decidimos a pecar deliberadamente una y otra vez sin advertir las consecuencias ni la ofensa que significa, nuestro corazón es endurecido. En la entrega de hoy el pastor Schroeder quiere conversar sobre este tema tan importante, acompáñenos en la palabra de hoy: Endurecido.

Madre

El corazón de las madres es, generalmente, entregado en todo sentido al cuidado de sus hijos, María la madre de Jesús no fue la excepción, la Biblia nos relata un acontecimiento en el que María estuvo profundamente angustiada por su hijo y del que las madres pueden aprender una gran lección. Escuchemos de qué se trata, no se retire y escuchemos lo que el Pastor Schroeder tiene para nosotros en La Palabra de Hoy: Madre.

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